jueves, 18 de febrero de 2010

El Colecho

El término “Colecho” se refiere a dormir con el bebé. Existe gran controversia acerca de si es conveniente o no compartir la cama con los hijos. Entre los aspectos positivos, se ha comprobado que esta alternativa mejora el sueño infantil: ayuda al bebé a pasar de una fase del sueño a otra de forma más natural porque su respiración se sincroniza con la de la madre; permite a la mamá conciliar el sueño con más facilidad mientras alimenta a su hijo por la noche; además minimiza los riesgos de muerte súbita y previene la apnea del sueño. El antropólogo James Mackenna de la Universidad de Indiana, EEUU, publicó dos estudios (Pediatrics,1977) sobre los beneficios del colecho. Controló con monitores en laboratorio el sueño de madres que dormían con sus bebés. Se trataba de establecer las diferencias entre los bebés solitarios y los que dormían acompañados. Se registraron las ondas cerebrales, los movimientos de los ojos, tono muscular, la respiración y el ritmo cardíaco. Los movimientos de ambos se registraron mediante una cámara de infrarrojo. Los resultados fueron asombrosos: madre y bebé cuando duermen juntos están sincronizados, los movimientos y la respiración de cada uno afectan al otro. El roce, el movimiento, el sonido de la respiración, la temperatura, el intercambio de gas carbónico y las vocalizaciones del sueño del acompañante del bebé ejercen una influencia positiva. Igualmente esta práctica aumenta la prevalencia y duración de la lactancia materna. Está científicamente demostrado que la lactancia materna por sí misma es un factor de prevención del Síndrome a de Muerte Súbita del Lactante (SMSL), por lo tanto, al facilitar la lactancia materna, el colecho ayuda a prevenir el SMSL. Los bebés no están capacitados para dormir solos hasta que están maduros para reaccionar ante un fallo respiratorio durante la fase de sueño profundo. Una modalidad del colecho, que es la más empleada, es que el bebé duerma en un moisés o cuna adosado o cerca de la cama de los padres, lo cual es lo más recomendado por lo menos durante los 2 primeros meses de vida hasta que es bebé haya madurado sus fases de sueño y supere el riesgo de apneas.
Las costumbres y hábitos de sueño varían mucho en las distintas culturas. La incidencia más baja de SMSL ocurre en los países asiáticos, especialmente en Japón, donde el colecho está incorporado culturalmente como una práctica normal. La mayor tasa está en Estados Unidos (dos de cada 1000 nacidos con vida, casi uno por hora), uno de los países occidentales más reacios a la práctica del colecho.
La posición del bebé puede influir y nos ayuda a explicar por qué las culturas no occidentales están menos afectadas por el SMSL. En estas culturas los bebés duermen con la madre y maman a voluntad durante la noche. La investigación de Mackenna ha demostrado que, cuando la madre acuesta el bebé con ella, siempre lo pone boca arriba. Esta posición le permite darle el pecho y vigilarle con más facilidad; además el bebé se mueve con mayor libertad. La lactancia nocturna frecuente, combate la hipoglucemia y asegura que la madre esté atenta a su bebé.
Es difícil globalizar el concepto de que el colecho sea una práctica peligrosa cuando se realiza culturalmente en la mayoría de comunidades del mundo, con excepción de los países industrializados, donde comenzó a discontinuarse en los últimos años. Aún así hay que guardar algunas medidas de seguridad: evitar el hacinamiento, el colchón debe ser duro para que el niño no quede atrapado, no usar cobijas muy gruesas y pesadas, las sábanas no deben tener lazos o cintas y los padres no deben ser fumadores habituales ni padecer obesidad. Por supuesto, tampoco consumidores de drogas o alcohol.

Para los detractores del colecho, éste interfiere con el proceso de construcción de la identidad del niño y atenta contra el desarrollo de la autonomía necesaria y correspondiente a su edad, ya que posteriormente se dificulta la “separación” para lograr dormir sólo. Sin embargo, estoy convencida de que la SEGURIDAD y el SUEÑO van de la mano y por lo tanto los primeros días o meses del bebé, el contacto íntimo con mamá y papá les brinda tranquilidad regulando tanto su estado físico cardiorespiratorio como su estado emocional al sentirse atendidos, queridos y protegidos. Otro aspecto a considerar es la relación de pareja que no debe verse afectada por esta práctica; lo ideal es hacer una transición del colecho a la cuna independiente del bebé y hasta su propia habitación. Cada bebé y dinámica de familia debe imponer sus propios ritmos, sin forzar la evolución natural del proceso de crecimento e independencia de nuestro hijo. La decisión de compartir o no nuestro lugar de descanso es muy personal y sólo los instintos combinados con una buena información permitirán tomar la mejor opción para nuestra familia.

1 comentario:

Jenny dijo...

Fabulosoooooo!!!!!!!
Ahora sí que voy a ser una madre todo terreno con estos tips de la Dra. Herrera... que mas puedo pedirle a la vida???? jejejeje
besos a lossss 3!! se les quiere y espera con muchas ganas!!!
besos